Diario La Verdad
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Opinión

Contraportada

Por  VÍCTOR FONSECA JACQUES

Hartos como estamos del político tradicional que busca estar ocupando siempre los espacios del servicio público para tener la mejor forma de mantenerse, la constante en cada proceso electoral es exigir que estos se hagan a un lado y que se dé oportunidad a personas que garanticen, por lo menos, honestidad, responsabilidad y eficiencia en el gobierno.

La inercia popular, sin embargo, estigmatiza incluso a aquellos que manifiestan sus intenciones de atender ese reclamo ciudadano e ir a buscar a través de un proceso electoral, la oportunidad de llegar a un cargo desde donde se pueda demostrar que en la comunidad ajena a la política sí hay gente que podría poner el ejemplo de trabajo.

Es decir, cuando alguien levanta su mano para pedir esa oportunidad, también le tundimos, más ahora que las redes sociales permiten, incluso, que un cholo todo tatuado tenga la libertad de decirle a otra persona “tienes cara de rata”. Y bajo ese atroz argumento, la opinión popular prefiere quedarse con esa idea, sin tener el más leve conocimiento de la calidad moral del señalado.

Valga este comentario porque, ahora que Carlos Alberto Villarreal Coronado ha hecho público su  propósito de buscar la oportunidad de gobernar a Guaymas, le han dado “hasta con la cubeta de la suegra”, por el simple hecho de haberse animado a hacer realidad un propósito personal –que no tiene nada de nuevo– de intentar un trabajo productivo en beneficio de la colectividad guaymense.

Tenemos que entender, como comunidad que somos, que hay mucha gente con propósitos nobles. Si cada tres o seis años exigimos que se busquen buenas alternativas para mejorar el trabajo de gobierno, no les cerremos automáticamente las puertas por el simple hecho de intentarlo. Recordemos que en las malas experiencias, también los ciudadanos hemos sido culpables y responsables.

A Carlos lo conozco de toda la vida, y en una actitud congruente, puedo decir con certeza que es un hombre cuya vida familiar ha sido siempre de trabajo honesto, un derivado natural de una buena educación y la práctica de buenos valores. Conozco de sobra a su familia para atreverme a decir que es gente íntegra y honrada.

¿Qué hace tiempo lo mencionaron por el PAN y ahora por Morena? Yo agregaría esta pregunta: ¿Cómo puede una persona de nobles intenciones buscar la manera de llegar a la alcaldía si la misma ley electoral obliga a ser abanderado por un partido político en medio de una comunidad que no termina todavía de aceptar las candidaturas independientes?

Creo que, por el partido que sea, los ciudadanos debemos buscar en las personas las mejores opciones para llevarlos al servicio público. Ya los jerarcas de los partidos han demostrado que sólo los mueve el interés, tanto que ahora hasta pandillas forman. Hay que hacerlos a un lado y enderezar fijamente nuestra mirada en cada uno de los candidatos y no en los colores.

Al menos a mí, como ciudadano, sí me gustaría que Villarreal Coronado fuera candidato.

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