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Opinión

Archivo Confidencial | Ebrard vs Durazo 

Por ARMANDO VÁSQUEZ A. 

EL PRINCIPAL APAGAFUEGOS de este sexenio es Marcelo Ebrard.

Sus acciones las hemos visto antes y durante la pandemia, así como con la firma del Tecmed, la reunión con Amlo-Trump; el tratamiento de algunos temas escabrosos y varias cosas más en la que podemos añadir el cuidado de su equipo ubicado en su círculo rojo en el cual se encuentra la sonorense Ana Gabriel Guevara quien ya libró legalmente aquellas acusaciones de corrupción y la rueda de la justicia camina sin aplastarla, pero si a colaboradores y acusadores, pero ese es otro tema.

En el caso de Alfonso Durazo enciende y deja encendido fuegos. Lo recuerda bien Ebrard en aquellas fechas de un Luis Donaldo Colosio quien le ordenaba una acción y Alfonso realizaba otra muy diferente que le sirviera a sus propósitos, no a los de su jefe. Hubo varios roces entre Marcelo y otros cercanos a Colosio por la cizaña que sembraba Durazo entre los colaboradores cercanos del magdalenense.

Sus antecedentes como generador de conflictos le ubicaron enemigos a muerte como ocurrió con la maestra Elba Esther Gordillo cuyo encarnizado pleito sigue latente a la fecha a pesar de tantos años que han pasado.  Y mire que Alfonso Durazo también le ha hecho daño a todo aquello  y a todos los cobijados por la maestra Gordillo en el caso de Sonora lo cual acarrea otras consecuencias que ya se conocerán en su momento.

Sin embargo es un personaje cuya principal peculiaridad es saber venderse muy bien en Tenochtitlán, tiene sus ases bajo la manga y maneja  la característica de la utilidad como factor político como ocurrió con Vicente Fox quien lo colocó como su secretario particular.

Durazo entiende la política cambiante, es decir en un momento puede ser muy pragmático y al siguiente soñador. De allí se entiende el caso del hijo del Chapo, su aprehensión y posterior libertad, cargando con la culpa aún y cuando a los meses Amlo habló de que él había dado la orden de que soltaran a Ovidio.

Su grave problema hasta la fecha es que no ha podido ser el sol que quiere ser y sobre quien giren los diferentes planetas. De allí que en esa búsqueda cauce los roces debidos como ocurrió con Colosio, Fox y ahora con Amlo al forjar enemistades con los generales del ejército con quienes no ha podido hacer equipo.

Basa su capacidad política en el dicho aquel de que si estás bien con Dios que chin… los angelitos. De allí que no extrañe su capacidad de ser ave de tempestades, revolver el río y en ese tenor sacar su mejor provecho, dejando en el camino a quienes le apoyaron, vituperaron, dañaron, denostaron, grillaron o bien, inclusive hasta a quienes le adularon. Ya luego los recompensará, según su pensamiento, pero él define a quienes salvar.

Es su estilo, muy diferente al de un Marcelo Ebrard cuyo trato es el de una dama, cuidador de formas, sin causar un malentendido y sobre todo, tiene el don de resteñar heridas causadas en la vorágine de la toma de decisiones y esconder muy bien los muertos del clóset generados en tantos años en esto.

La guerra ahorita entre estos viejos rivales radica en la lucha por conseguir la candidatura al Gobierno del Estado de Sonora por parte de Amlo. Requieren el dedo de dios. En el caso de Marcelo su amiga Ana Gabriela Guevara está recibiendo todo su apoyo, de hecho, en su momento convenció Ebrard a López Obrador de elevarla a calidad de senadora pluri –vía PT en el 2012–, para prepararla en esa búsqueda por la gubernatura.

Lo ocurrido en Veracruz es sintomático pues Ana la libró bien y no habrá persecución legal en su contra. Crucecita para el secretario de seguridad y palomita para un Ebrard que sabe abrir y mantener abiertas las puertas a los personajes poderosos de la política –del partido que sea–, que ya ven en él al próximo sucesor de Amlo.

Alfonso por su parte ha podido venir a Sonora –a diferencia de Ana—y conformado equipos de trabajo con nuevos operadores –sus candidatos a las diputaciones federales y cuya lista de nombres va muy adelantada buscando el visto bueno de Amlo–, y en ese tenor el PT  está en desventaja pues está a la espera de propuestas de participación, buscando la oportunidad para ganar lo más posible en este proceso electoral.

EN FIN, POR HOY es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorado en Administración Pública. Es director general de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de CEO, Consultoría Especializada en Organizaciones… Cuando la unión de esfuerzos no es suficiente.

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