Diario La Verdad
Image default
Opinión

Desde Holanda | Fin de cursos

Por DIANETH PÉREZ ARREOLA

Esta es la última semana de clases. Las niñas terminan el equivalente de tercero y sexto de primaria, y hay aún muchas cosas que hacer. He pedido certificados y boletas a la escuela, he estado haciendo limpia en los closets y juntando papeles importantes que me tengo que llevar, pero los preparativos de los últimos días de escuela se llevan mi atención.

Los niños que terminan la primaria no bailan vals, como se usaba en mis tiempos en México. Aquí hacen un musical; cantan y bailan en una presentación especial de fin de cursos frente a padres y abuelos, aunque este año pandémico solo será frente a los padres y divididos en dos funciones, para poder cumplir con la sana distancia. Para la función del musical han tenido la gran idea de transmitirlo por zoom, así que también mi familia en México podrá verla.

El miércoles se irán a pasear en barco, el jueves solo irán hora y media a la escuela y el viernes ya no van. Esto es parte de las celebraciones de los graduados, ya que no pudieron hacer el tradicional campamento de tres días que hacen siempre los niños de último grado. El coronavirus forzó a padres y maestros a buscar otras opciones.

Hoy lunes mi hija menor me dijo que quería dar una “colación de despedida” a sus compañeros, así que tengo dos días para pensar qué puede ser. Dije que no volvería a estar dos días horneando y decorando galletas, pero como ya nos vamos y esta vez seguro sí será la última, lo estoy considerando.

Aquí se usa darle un regalo a la maestra el último día de clases y compré unas tazas grabadas con un bonito mensaje para ellas. Pensé que ya estaba todo bajo control, pero como el viernes la mayor tiene el día libre y la pequeña sale a las doce, me recordaron la oferta que les hice hace varios días -y que pensé ya habían olvidado- de llevarlas a ellas y a sus amigas a la playa de La Haya después de mediodía. El sentimiento de culpa por llevármelas me hará cumplirles todo lo que me pidan para compensarlas, pero digo “lo voy a pensar” mientras pongo cara de estar calculando la raíz cuadrada de un número primo.

Ya que pase esta semana podremos empezar a enfocarnos en el delicado asunto de decidir qué llevarnos. En el caso de las niñas primero ropa y zapatos, luego lo demás. Yo mis libros y mi computadora y luego ya veremos. Solo llevaremos una maleta grande y una pequeña, porque eso que quererse llevar todo se siente como si no fuéremos a volver nunca; dejar ropa en los cajones es una manera de no irse del todo.

Para no estar estas semanas solo con la cuenta regresiva en nuestras cabezas y corazones, hemos reservado unos días a final de este mes en un pequeño pueblo de Alemania donde solo hay un hotel, un rio y un bosque, lejos de las multitudes y cerca de los codillos de cerdo que tanto extraño de Berlín.

****

La autora es periodista mexicana con residencia en Holanda.

Contacto: arreola4@hotmail.com

Noticias relacionadas

Deja un comentario